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lunes, 17 de enero de 2011

Opole con y sin nieve

Mientras me recupero de una gripe que me ha tumbado 4 días reflexiono sobre lo paradójico que resulta irme a casa por navidad con Polonia cubierta por una capa cercana al medio metro de nieve y que, a día de hoy, no quede nada de ella.

Dicen los nativos que desde entonces no ha nevado, cuando regresé la semana pasada pude comprobarlo in situ. Lo único que quedaba de la nieve eran pequeños montones de haber paleado para limpiar las entradas a los edificios, generalmente muy marrones y de nieve prácticamente podrida. No es que haya hecho calor precisamente en diciembre-enero. El problema han sido las lluvias, se han llevado todo el manto blanco.

Os dejo algunas fotos de lo que es Opole sin nieve y con ella. Mañana marcho a Grecia una semana.


Entrada a la residencia

Desde la Residencia

El campo de fútbol de la residencia

Parque Piastowska

Parque frente a Sokrates
Más del parque


Pequeña Venecia nevada

Pequeña Venecia sin nieve

Ozimska en una tarde de Octubre
Odra en calma. Octubre

El Odra a punto de desbordarse por el deshielo. Enero

martes, 11 de enero de 2011

Regreso a Polonia o "De la odisea que supone llegar vía Katowice"

Que sí, que te permitirán 32 kilazos de maleta y lo que tu quieras, pero que lo de Madrid-Katowice, si no fuese porque no hay otra opción que no suponga escalas lo iba a hacer Rita la Cantaora. En fin, procedo a narrar, más o menos, la odisea.

10 de enero. A las 9 de la mañana salgo de Granada en bus, dirección Madrid, 5 horas que transcurren con normalidad.

14.00. Llego a la Estación Sur de Autobuses, voy al metro y para Barajas directo.

15.15. Llego a Barajas. Aquí camino hacia la T1 dónde ya esperan algunos compañeros que van conmigo en el mismo vuelo.

19.30. Ya hemos facturado el equipaje (32 kilos, la mayoría en viandas y chacinas que en Polonia no encontraremos) y vamos para el área de seguridad, creedme, en Barajas no esperéis hasta tan tarde, se va más de media hora.

20.30. Estamos en el avión, deberíamos haber salido ya pero seguimos parados. 30 min de retraso, empieza a oler a podrido en Wizzair.

00.15. Aeropuerto de Katowice. Soportar 3 horas de vuelo en un avión de este tipo sin estar en las salidas de emergencia es un puto suplicio. ¡Nunca más!

01.20. Estación Central de Katowice. En el bus que nos ha traído el único que era polaco era el conductor, parece que todos los erasmus españoles han elegido este vuelo para volver tras navidad. Vamos 5 personas a Opole y unas 40 a Rzeszów (que se pronuncia "llisuf" por cierto), en el este de Polonia. Aquí nos despedimos.


Equipajes
02.47. Llega nuestro tren, por fin. Programamos la alarma para la hora de llegada a Opole, a dormir.

05.00. Llegamos a la residencia. En mala hora me vine yo desde Katowice... cómo dirían los portugueses: ¡puta que pariú!

Poco humor para escribir esta entrada, un día para olvidar... Menos mal que en una semana estoy en Grecia :)

jueves, 9 de diciembre de 2010

Regreso Navideño

La erasmus sufre un pequeño parón, vuelvo a España por navidad (como el turrón), por lo tanto el blog también se para indefinidamente, hasta mi regreso a Polonia. Aunque antes de cerrar por vacaciones, aprovecharé para comentar un poco el viaje de regreso.

Esta entrada puede servir un poco de FAQ para aquellos que quieran usar el Aeropuerto Internacional de Katowice-Pyrzowice como lugar de salida-llegada a Polonia. Aunque para eso dedicaré próximamente una entrada.

7.30 del lunes 6 de diciembre, suena el despertador y nieva, pero muchísimo, de hecho lleva una semana haciéndolo, en la calle es difícil ver el suelo, está escondido bajo bastantes centímetros de un bonito manto blanco. Mi vuelo sale a las 16.30 pero no conozco el camino a seguir y, últimamente, hay bastantes retrasos en los trenes. Prefiero esperar en el aeropuerto a perder el vuelo. Además, si esto fuese poco, en España, se dice que han solucionado la huelga de controladores aéreos dos días antes. Esperemos que no haya problemas.

9.00 el tren debería haber salido, espero. 40 minutos más tarde aparece, en 1h y 50 min debería llegar a Katowice (estación central), pero eso está por ver.

13.10 llego a Katowice, 2 horas y 20 minutos después de lo estipulado por el horario. Empezamos bien... Al salir de la estación me dispongo a buscar el bus que hace el transfer de la estación central al aeropuerto pero no lo encuentro. Empiezo a preguntar a gente y nadie sabe nada, me desespero. Finalmente encuentro una chica que me ayuda (cuando llegué a España me maldije por no pedirle matrimonio, aunque después de ayudarme como me ayudó... no podía hacerle semejante putada), ¡y vaya si me ayudó! Pregunta en varios sitios qué pasa con el autobús, nadie dice nada, pierde casi 40 minutos conmigo preguntando a unos y a otros y sirviéndome de intérprete, lo único que sacamos en claro es que han empezado unas obras y que el servicio de buses puede no estar disponible (¡toooma ya!). Finalmente ella me dice que la mejor opción es que coja un taxi, son las dos de la tarde y ya debería haber llegado al aeropuerto y estar esperando para facturar, pero aún me encuentro a 60 km de allí.

14.00. Tras agradecer de mil formas a la chica la ayuda que me ha prestado me despido de ella, no quiero molestarle más (aunque le podría haber pedido el teléfono o algo...), busco varios taxis, intento acordar el precio hasta el aeropuerto. Me piden 150 zł, me niego, sigo preguntando, 120... me niego, finalmente lo saco por 100 zł.

14.50. Llego al aeropuerto, el taxímetro marcaba 240 zl, hice bien en acordar el precio. Le pago al taxista y me voy directo al mostrador de facturación, ya hay una cola enorme. Facturo y para dentro, sin comer ni nada...



16.00. Ya ha anochecido. Deberíamos empezar a embarcar, vuelve a aparecer la palabra mágica: Opózniony (retraso). Por suerte sólo tarda 10 min y embarcamos.

17.00. Media hora después de lo previsto estamos en la cabecera de la pista, todo salvo la pista está blanco, es de noche cerrada, el avión para y le tiran anticongelante en las alas (yo pensaba que estaban de huelga otra vez y dábamos la vuelta). Finalmente salimos.


20.45. Madrid-Barajas, espero que salga la maleta, al final, el vuelo ha llegado sólo 10 minutos tarde que, después del día que llevaba, tampoco es mucho. Corro hacia el metro en dirección Méndez-Álvaro.

21.32. Llego a los mostradores de la Estación Sur de Autobuses, el último bus a Granada acaba de salir a las 21.30. Me toca esperar hasta las doce (al perro flaco...).

4.00 del 7 de diciembre. Llego a Granada, cojo un taxi y para casa. 10 minutos después el caer dormido impide que llore de placer al tumbarme en mi cama.

Conclusión: Bajo condiciones meteorológicas adversas siempre, siempre, id con tiempo suficiente para evitar problemas.

En un mes volveré a piar.
¡Felices fiestas!

martes, 30 de noviembre de 2010

¡Nieve!

Una de las cosas que más llama la atención a los polacos de la gente de países de Europa del sur es su reacción ante la nieve. Viniendo de donde vengo para mí la nieve es algo, si no natural y cotidiano, bastante familiar. Pero para la mayoría de españoles, especialmente los canarios, la nieve es algo que se ve en rara ocasión y generalmente por la tele, fotos, etc. La expectación creada ante la primera nevada, que dicho sea de paso se ha hecho de rogar, era enorme. Para algunos sería la primera vez que veían, tocaban y jugaban como niños pequeños con la nieve.


A mí me llamó la atención realmente otras cosas. La primera de ellas es ver que una ciudad cubierta de blanco luce preciosa, es algo radicalmente diferente a cuando no la tiene, no se puede comparar. Es más, me atrevería a decir, que muchas ciudades industriales de la Alta Silesia (sí, ¡va por ti Katowice!), cuyo color habitual es el gris, con la nieve parecen hasta interesantes.
El parque de la Piastowska al atardecer

Es espectacular cómo la gente adecua los accesos a los edificios, el mantenimiento de las calles y carreteras así como la conducción de coches, cabe pensar que a priori será caótica pero la realidad es bien distinta. También uno cambia y se habitúa a convivir con la nieve. De esto último hay mil anécdotas para contar, la gente renueva su vestuario y calzado pues descubren que los vaqueros no son impermeables, que con la nieve cogen humedad se congelan y se quiebran los bajos; que el calzado plástico hace que sudes, no transpira y pasas frío hasta el punto de tener principios de congelación en los dedos de los pies; que lo realmente eficaz es un abrigo gordo y debajo manga corta, pues en Polonia en invierno existen 2 temperaturas: 20º C dentro y -20º C fuera; incluso algunos se han quitado de fumar, pues no es nada agradable fumar en la puerta a quince bajo cero y con ventisca.

Finalmente hay un sector de españoles que, tras los tres primeros días de nieve, empieza a estar harto de ella. Yo siempre les digo que si se quejan hubiesen pedido una erasmus a Chipre. De todos modos, aunque la nieve no te guste siempre tiene su utilidad y su lado positivo.
Nevera natural en el alféizar de la ventana

domingo, 26 de septiembre de 2010

La Llegada

Opole, 25 de Septiembre de 2010, 9.30 de la mañana. Incomprensiblemente ya me ha dado tiempo de ducharme, deshacer la maleta y organizar el cuarto. Y es que en Polonia amanece a las 6 am, nos acostamos a más de las 3, verás tú esta tarde…

Pero esto no empieza aquí, viajemos casi 24 horas antes. Aeropuerto de Málaga (AGP), 16.00. Tras haberme "mareado" de la cuantiosa escasa (y cara) ingesta de San Jacobos en el único sitio que había en el aeropuerto para comer (que no fuese McDonalds) intento localizar a dos chavales que estudian teleco. Los encontré de casualidad el día de antes por un foro, también van a Opole y cogen el mismo vuelo que yo, les saludo y quedamos en vernos dentro. Me despido de mi familia, poco después estoy montado en el avión, salimos con retraso (para variar), el vuelo… digamos que sin incidencias.

Justo antes de despegar

Volar con Ryanair o es una porquería o tiene sus atractivos, aparte de viajar puedes irte de feria mientras viajas. Que si quiere ud un café, que si un chocolate calentito, que si unos bollos, un cubata, una cerveza, una coca-cola, una mirinda, que si papeletas rasca y gana, que si lotería, que si perfumes... Y así 3 horas y media.

Granada desde el aire

Al llegar a Wroclaw, en realidad se pronuncia Vroshwav, aunque yo tambien decía Groclah hasta ayer mismo, el aeropuerto parecía inmenso, al menos en pistas. Cuando bajamos a por el equipaje hasta agobiaba de pequeño que era, bueno, mejor dicho era acogedor, como mi coche. Tras recoger las maletas damos con otra gente de erasmus, unos van a Wroclaw y otros… ¡¡¡A OPOLE!!! Y yo que pensaba que viajaría solo. También conocemos a dos chicas de Málaga que hacen noche en Wroclaw y al día siguiente parten para Poznan, su destino. Cambiamos dinero y vamos a por los tickets del bus que nos llevará a la estación de tren (Wroclaw Glowne). En el bus vamos los de Opole y las dos chicas que van a Poznan, se nos agrega una mujer mayor rusa, que también ha venido en el avión con nosotros y va a Varsovia. Sólo he cogido un bus urbano hasta ahora pero pocas ganas dan de volver a hacerlo, la conducción de nuestro querido “autobusero” merecería una entrada en si misma, de hecho si se confirma que no es un caso aislado prometo proceder a realizar un estudio detallado de ésta cuestión.

Aeropuerto de Wroclaw

Nos bajamos en la estación de tren, aquí las chicas que van a Poznan se despiden, ¡nos veremos en alguna quedada! Empezamos a no entender nada, no hay ningún cartel en inglés y de Polaco estamos como de vergüenza, encima ¡obras! Si se siente uno como en casa… Con el norte absolutamente perdido viene la primera coña del día (o quizá de la noche), aparece una chica polaca que estuvo de erasmus en Granada, hablaba español de lujo, nos lleva a por los tickets y nos orienta en donde y como coger el tren, le agradecemos todo y nos contesta: “al menos puedo devolver lo bien que se portaron en España conmigo” (para que luego digan que los granainos somos unos malafollas).

Llegamos a una garita en mitad de los andenes, allí se supone que venden billetes. Se acercan dos de las chicas que vienen a Opole también, vuelven rezando en arameo, no se han enterado de nada y no porque ellas no pusieran atención. Allí hay una señora que vendía tickets, me recordó a una superma de Móstoles pero en polaca, me acerco a preguntarle con mala hostia, como me vacile le voy a liar una en castellano que se va a doctorar en la lengua de Cervantes…. La tía no tenía ni papa de inglés, empiezo a gesticular, Opole, when (señalando el reloj), how much (haciendo el gesto con las manos), me apunta 19 zl en un posit. Bien, ya sabemos algo más. Ve ud señora, que ¿quien no se entiende es porque no quiere?

Empiezan a llegar trenes, que ladillazo de trenes colega, los que asaltaban John Wayne en sus westerns eran más modernos. Hacemos un montón con las maletas y nos ponemos todos alrededor en círculo, la cartera casi había que pegársela al culo con loctite, o al menos era la impresión que daba. Vamos por turnos a un kiosko a comprar algo, ¡agua por favor! me como el sándwich que compré en Málaga, en verdad no lucía sus mejores galas pero me supo a gloría del hambre que tenía. Se acercan las 0.00 y nuestro tren sale 8 minutos después, allí nadie sabe nada. Le pregunto a una chica y sólo me sabe decir que en el andén en el que estamos sale el tren de Varsovia. Seguimos buscando y un señor mayor, en un inglés correctísimo, nos soluciona la papeleta, nos dice que el tren de Varsovia es el nuestro y que hace parada en Opole y que viene 20 minutos tarde.

Por fin llega el tren, la gente se pone muy nerviosa para subirse, no lo entendemos, pero decidimos correr también, cuando llegamos al vagón entendemos por qué corrían. No se si ocurrirá en todos sitios, pero había muy pocos asientos y mucha gente, aquello parecía el Corte Inglés cuando abre para las rebajas, menuda avalancha.

Tomo asiento frente a un señor mayor y al lado de una chica (muy guapa por cierto), nada mas empezar a andar el tren empiezan a hablar en polaco, este idioma debió inventarlo satanás porque no hay manera de entender nada, absolutamente nada. El señor no hace más que sacar un cd de “Los Miserables” y a hacer chistes, bueno supongo que eran chistes porque se descojonaban ambos dos. Al rato le pregunto a la chica cuantas paradas faltan para Opole, me dice que dos, el señor mayor también hablaba inglés y bastante bien.

A mí me habían dicho que la gente en Polonia era reacia a los turistas y extranjeros, que de inglés lo justo y eso con suerte. Pues nosotros o hemos tenido la coña del siglo o en Polonia la gente habla más inglés y es bastante más amable de lo que comentan. Como curiosidad antes de bajarnos en Opole había un polaco rajando del gobierno y de la mierda de trenes, y apreciaba el fútbol y la cocina española, en castellano. Estoy seguro que hay más polacos que hablan castellano que españoles que hablen Polaco.

A las 1.45 de la noche por fin llegamos Opole, al bajarnos del tren allí estaban nuestras mentoras esperándonos, Claudia y Natalia. Nos buscan taxis y nos llevan hasta la residencia.

La primera impresión es que a pesar de la desorganización y la desinformación que hay con respecto a transportes la gente se ha portado de lujo con nosotros y eso en un sitio desconocido y extraño (por ahora) es de agradecer y mucho.

Parece que me va a gustar esto.